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Reportaje / Le tomamos el pulso al circo en Fira Trapezi 2017

Hemos estado en la 21ª edición de la feria circense de Reus, que inaugura una nueva etapa con Leandro Mendoza como director

Por Ka Penichet

 

Todo comenzó con un mensaje de Whatsapp: “¿Te apetece cubrir Fira Trapezi?” Inmediatamente, la emoción y los nervios afloraron en mí. ¿Existe algo mejor que trabajar haciendo lo que te gusta? No es necesario que conteste ¿verdad?

 


Si hay algo por lo que soy supersticiosa, son los números; me encantan los impares y mi favorito es el 21. ¡Bingo! Voy a cubrir la 21ª edición de la feria. Nada podía salir mal. Así que hecho el equipaje, donde iba una gran dosis de ilusión, el sábado 13 me fui bien temprano a coger el AVE camino de esta aventura. El viaje se tornó similar al de Dorothy en El mago de Oz, dejando atrás las tormentas de los últimos días de Madrid para inundarme con un baño de sol y con la luminosidad que ha reinado estos días en Trapezi.

 


En Reus, capital de la cultura catalana durante 2017 y ciudad natal de Gaudí, me recibió la agencia de comunicación de la feria. Esa misma mañana tuve un pequeño encuentro con Leandro Mendoza, un argentino afincado en Cataluña desde hace muchos años que recientemente ha sido elegido como nuevo director de la Fira. No me hizo falta una larga conversación para darme cuenta de la ilusión con la que ha tomado las riendas de este proyecto, sobre todo teniendo en cuenta su reciente proclamación. 

 


Fira Trapezi concentra la mayor parte de sus espectáculos en la calle. Casi el 80% de los mismos transitan por Reus y en la misma medida la mayoría son gratuitos, lo que consigue que tengan una afluencia masiva y sea necesario acudir con antelación para hacerte con un buen lugar para disfrutarlos. Los espectáculos de sala tienen un precio bastante asequible, por lo que me encontré con el cartel de ‘localitats exhaurides’ (localidades agotadas) en casi todo lo que fui a ver. En esta edición la afluencia del público ha sido mayor que en las anteriores y los espectáculos no solo me han satisfecho a mí sino que al finalizar cada representación el sentir popular era de gozo.

 


Mi primera parada la hice en una pequeña carpa de circo situada en el Parc Sant Jordi. Allí me esperaba Udul (Grito largo de verdades incontrolables) de la compañía Los Galindos. Un espectáculo intimista con momentos muy poéticos. La propia compañía se encarga de actuar a la vez que pone música, ilumina la sala…

 


Al salir, entre el público asistente reconocí a Blai Juanet Sanagustín, al que descubrí el pasado otoño cuando visitó el Teatro del Barrio con Espai dual para representar Be god is junto a Marc Sastre y Oriol Pla.  En mi afán por relacionarme con la gente no pude reprimir las ganas de acercarme a preguntarle si visitaba la fira solo como espectador. Allí me dijo que por la noche estaría en el Teatre Bartrina con Invisibles. La siguiente parada fue muy cerquita, en la Plaça de la Llibertat, donde los chicos de Circ Vermut montaban Ni cap ni peus, un espectáculo descabellado de payasos y circo dirigido a un público familiar pero del que disfruté como una enana más.

 

Ni cap ni peus. Circ Vermut

 

Parada estratégica de avituallamiento y, cómo no, para seguir estrechando lazos con la gran familia de profesionales de las artes escénicas. Retomadas las fuerzas para continuar mientras hacía tiempo para ver a los chicos de la compañía Eia, disfruté de la música de los Boozan dukes, una banda especializada en la música crèole francesa de Nueva Orleans, y me crucé con la mascota de Trapezi, un elefante que hace un recorrido itinerante por las calles de Reus.

 

 

Los Boozan Dukes


Espera es el montaje programado a cargo de la compañía Eia y aunque suene redundante valió la pena esperar para verlo. Una función que no se entiende sin la complicidad del público asistente, que a medida que va avanzando el espectáculo cobra mayor protagonismo, y que trabaja la confianza en el otro. Esta compañía está nominada a los Premios Max en tres categorías con otro montaje, InTarsi, que se podrá ver en Madrid, en el Teatro Circo Price, del 18 al 21 de mayo.

 


Circ Pànic pone el broche de oro al final de la tarde con Mira T, coproducido por Trapezi. Es un juego de miradas cruzadas con música en vivo al que los colores del atardecer aportaron una iluminación única, invitando a la reflexión sobre la búsqueda del equilibrio en uno mismo. 

 

Mira T. Circ Pànic
 

Antes de cerrar la jornada con una dosis de cabaret, me paso por el Teatre Bartrina para ver Invisibles del Ateneu popular 9 barris (foto inicial del reportaje) que fusiona la música y el circo. Si el listón de lo que hasta ahora había visto en Trapezi era bastante alto, no voy a hablar de cómo se me quedó el cuerpo después de ver la profesionalidad de estos chicos para presentar este trabajo. Nunca fui partícipe de una ovación tan unánime y calurosa. El espectáculo se llama Invisibles porque cuenta la historia de miles de personas que andan huyendo de manera constante por su condición de refugiados. Yo le añadiría un subtítulo que dijera ‘Invisibles o cómo no pasar desapercibidos’, porque eso fue justo el efecto que logró esta compañía con su propuesta.

 


Termino la jornada, como decía, con Cabaret, una producción propia que se muda a la neurálgica Plaça Mercadal dándole más protagonismo del que ya gozaba. El espectáculo lo abre la banda Circonautas acompañados por el músico Joan Garriga y lo presentan los payasos Oriolo, Arquetti y J. Martínez.

 

Oriolo

 

Amanece un nuevo día y desde bien temprano el sol vuelve a convertirse en protagonista. Me dispongo a visitar el Teatre Fortuny porque la compañía Markeliñe representará Quijote, el vértigo de Sancho, montaje que visitará la próxima edición del Festival de Almagro y que conjuga a la perfección la iluminación y dota a la propuesta de unas escenas poéticas y muchas estampas fotográficas donde la ilusión y la perseverancia cobran bastante importancia.

 


Tras la función acudí al Vermut de profesionales que organizaba Trapezi. Allí se acercó Oriolo con su espectáculo itinerante refrescando a golpe de manguerazo a los allí presentes.

 

Quijote, el vértigo de Sancho. Cía. Markeliñe


Después de comer, las primeras horas de la tarde fueron para disfrutar de El covador, un espectáculo montado por las Escolas de Circ Rogelio Rivel i La Carampa. Me quedé sin ver el resultado final de la torre construida con palos de bambú por Heinz Baut de la compañía Traberproduktion y muchas otras propuestas más que seguro me hubieran cautivado tanto como las que sí puede ver.

 

Me marcho agotada pero con un estado de felicidad plena y ansiosa por apuntarme a la siguiente edición porque si con tan poco margen de tiempo para asumir la dirección de esta Fira, Leandro, su director, nos ha satisfecho tanto, no quiero imaginar las propuestas contemporáneas con las que nos sorprenderá el próximo año. No sé tú, pero yo ya me estoy reservando la fecha para repetir experiencia.

 

Hikonki Gumo. Traberproduktion


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