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Teatro y Danza / Dance & Theatre

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Reportaje / Demonios, el perverso substrato del individualismo

Julián Fuentes Reta dirige a Paola Matienzo, Ruth Díaz, Alberto Berzal y David Boceta en esta obra del autor sueco Lars Nóren

Galileo

Por Álvaro Vicente

 

El dramaturgo sueco Lars Norén (Estocolmo, 1944) escribió Demonios en 1982, pero podría estar escrita la semana pasada. Algo de lo que supuso la década de los 80 en lo social y en lo filosófico en cuanto a revisión de ciertos estamentos como el matrimonio, la familia, la libertad sexual, etc., está emparentado con nuestros días, en los que también estamos cuestionando, “más profundamente que nunca”, en opinión de Julián Fuentes Reta, director de este montaje, “el lugar de lo masculino y lo femenino y si es real esta sociedad libre y democrática que nos han vendido. Ahora somos más cínicos que en los 80 y estamos más desencantados, porque ellos decían estar desencantados y se metían heroína, pero ahora ya ni eso, ya ni droga, ya todo nos da bastante igual”.

 

La pareja, género en sí mismo

Fuentes Reta asume la dirección de un montaje que parte de la pareja como arquetipo que contiene en sí mismo el reflejo de la sociedad. Como dice Paola Matienzo, que además de ser una de las actrices de la función, la produce, “Lars Norén es muy social y todas sus obras apuntan en esa dirección. Me sentí muy identificada con los personajes de esta obra por cómo están parados ante los otros y ante la sociedad. Lo que les sucede, aunque es a nivel pequeño, se da igual en el mundo entre los países y entre las culturas diferentes”. Porque el texto de Norén plantea el enfrentamiento entre dos parejas entre sí y, a su vez, el enfrentamiento entre los miembros de esas dos parejas.

 

Por un lado están Katarina y Frank, interpretados por la propia Matienzo y por Alberto Berzal. Son una pareja moderna que vive en un piso moderno de una moderna ciudad. No quieren ni oír hablar de tener hijos. Pero tienen unos vecinos, Jenna y Tomás (Ruth Díaz, nominada al Goya este año por su extraordinario papel en la peli Tarde para la ira de Raúl Arévalo, y David Boceta), que tienen pinta de ser una pareja más convencional, al menos porque sí han decidio ser padres y serlo de una manera entregada y voluntariosa. “El encuentro entre ambas parejas”, nos cuenta la actriz, “servirá para mostrar las sombras de cada uno de los personajes”. “La obra va a la yugular”, añade el director. “Mete todas las posibilidades que da la supuesta libertad de elección en una túrmix y... aquello peta”.

 


  
Entrando en elinconsciente colectivo

La madre de Frank acaba de morir y él regresa a su casa de diseño con las cenizas de su progenitora en una bolsa. Junto a su mujer, Katarina, Frank espera a su hermano, pero éste ha decidido no venir finalmente. Frank y Katarina saben que en una situación así, con el nivel de toxicidad que acumula su relación, quedarse solos es una nueva ocasión para convertir la casa en un campo de batalla, así que deciden invitar a los vecinos de abajo, lo que ellos consideran una pareja ideal. La obra pone sobre la mesa, con este planteamiento inicial, una reflexión y una revisión de cómo se relacionan en pareja los hombres y las mujeres, cómo nos relacionamos con nuestros padres cuando somos ya adultos, o cómo se educa a los hijos en nuestra época.

 

“Cada uno tiene su mundo”, apunta Fuentes Reta, “que es lo que nos han vendido. Tú eres un individuo único, eres especial y necesitas estas zapatillas y tal. Pero cuando accedes al substrato del inconsciente colectivo, sobre todo en pulsiones que tienen que ver con el poder, la muerte o la sexualidad, esto de que somos únicos es bastante rebatible. Rascando rascando, la obra da con ese planeta enorme que hay debajo del individualismo, esa zona que nosotros llamamos atávica, donde las pulsiones estallan con violencia devastadora. Empezamos desde ese marco social pero llegamos a un mundo en el que vemos que no hemos cambiado tanto”. El director reconoce que hacer este tipo de teatro y verlo, es placentero y liberador, porque vivimos en represión constante en pos de la democracia y de esa libertad que termina donde empieza la mía. Los dramaturgos nórdicos, con la herencia de Ibsen y Strindberg a cuestas, son auténticos maestros en hacer saltar por los aires esta corrección. Pura catarsis.

 

AZarte, exhibiendo y produciendo desde hace 6 años

Además de ser el nombre de una sala muy consolidada del Off madrileño, que lleva 6 años funcionando en el corazón del barrio de Chueca, AZarte es también el nombre de la compañía comandada por Paola Matienzo e Isidro Romero, cuyas producciones no han parado de crecer en número, calidad y presencia en los escenarios de esta ciudad y del resto de España (buen ejemplo de ello es Roma, de Paco Mir, que tantas alegrías les ha traído). Con Demonios asumen la que probablemente es su producción más ambiciosa, una obra que, en palabras de Paola, “es un viaje brutal para los actores, porque los personajes son tan violentos como vulnerables”.

 



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