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Teatro y Danza / Dance & Theatre

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Entrevista

Hablamos con los 'Chefs' más divertidos de la escena gastronómica

“En Yllana somos fieles al humor canalla, al gag visual, y siempre queremos sorprender"

 

Por Ka Penichet

 

Veinticinco años avalan la exitosa trayectoria de Yllana, una compañía de teatro que destaca por sus montajes en clave de humor gestual y apoyándose en el teatro físico. Regresan de nuevo al Teatro Alfil con Chefs, un montaje que se estrenó en 2015 y que quiere seguir sorprendiendo a los espectadores. Para hablar de este reestreno nos reunimos con con Carlos Jano, Rubén Hernández, Susana Cortés y Antonio de la Fuente, elenco cuasi completo (a la cita no pudo acudir César Maroto). Treinta minutos de charla en la que nos trasladan la frescura que impregna todos y cada uno de sus montajes.

 

¿Qué supone trabajar en Yllana? 
Susana: Para mí es mi vida. Después de estudiar 4 años arte dramático, al mes de terminar me cogió Yllana. Es un seguro de vida increíble, la oportunidad de vivir del teatro.
Rubén: Y de no delinquir porque tú ahora mismo estarías... (risas).
Susana: Me está haciendo la entrevista a mí por favor (risas). Llevo ya 14 años con la compañía, tiempo en el que puedes hacer otro tipo de cosas, pero siempre con mi base en Yllana y eso es crecimiento.
Antonio: Yo no he hecho prácticamente otra cosa que trabajar para Yllana desde hace 25 años. Soy socio fundador de la compañía. Nunca esperé dedicarme profesionalmente al mundo del teatro, además, yo tenía mi carrera de abogado pero la vida vino así y de repente te sorprende.
Carlos: Y te conviertes en un genio del humor.
Rubén: Perdemos un abogado corrupto, ganamos un cómico (risas).
Yo conocí Yllana como espectador. Había visto otras compañías de teatro gestual que me gustaban pero cuando vi Yllana me dije: “Jo, yo quiero hacer esto”.

 

Más que compañía podemos decir que sois una familia ¿Cómo os aguantáis? 
Rubén: Como en todas las familias no te queda otra. Los momentos buenos son muy buenos y los momentos malos de primeras son peores pero luego se sobrellevan mejor.
Antonio: Lo bonito es el hecho de convivir. Aquí, hemos reído, hemos llorado, nos hemos emocionado y luego hemos tenido la gratificante posibilidad de hacer reír a tanta gente.
Carlos: He de decir que la convivencia es muy dura y en esta profesión más. Es la primera producción en la que participo de Yllana y es una maravilla, es gente muy maja y súper profesional. Yllana lo que tiene es que hace muy buen casting. Es la primera compañía en la que estoy en la que siento que me permiten desarrollar un proyecto y codearme a diario con gente a la que admiro.
Rubén: Ahí puedes poner lágrimas (risas).
Susana: Muchas veces en las que no estás trabajando y quieres tomarte una copa llamas a uno de éstos. Estoy de acuerdo con Carlos en la calidad de los castings que hace Yllana.
Rubén: Igual luego no somos tan buenos actores, pero como personas... (risas).

 

¿Cuál es la receta para que tras esta larga trayectoria Yllana siga arrancando carcajadas en cada montaje?
Susana: Yo creo que la clave está en que nosotros seamos los primeros en pasárnoslo bien, la compañía está viva y no hay nada establecido. Que el público sea testigo de que yo, como actriz, me lo estoy pasando muy bien.
Rubén: Yo me pregunto por qué AC/DC, con cuatro acordes, siguen editando discos, discos y discos... y sigues escuchando el Highway to hell y te sigue poniendo las pilas. ¿Por qué te sigue sorprendiendo si es una canción sencilla y repetitiva? Porque son fieles a su base. Nosotros somos fieles a nuestro humor canalla, al gag visual y siempre intentamos sorprendernos nosotros mismos de un show a otro y ya en el directo siempre intentamos estar vivos aunque llevemos 200 funciones.
Antonio: Se utiliza siempre al público como cómplice. Yo creo que no hay un espectáculo de Yllana en el que no se le haga participar. Esa interactividad es la que consigue que la obra sea tan fresca siempre.
Rubén: La receta es similar a como los hacen los buenos restauradores que respetan los clásicos, pero bebiendo también de lo fresco que hay ahora, de las innovaciones. El plato no está terminado hasta que nosotros no lo servimos y cada día lo servimos de forma diferente: con un poquitito de sal, con un poco menos de aderezo...

 

¿Podemos decir que la fuente de inspiración de Chefs responde al boom televisivo de los ‘realities’ gastronómicos?
Rubén: David Ottone tiene apuntes en una libreta de 1996 con anotaciones sobre este tema. En el fondo, nosotros como cómicos estamos en el teatro, en el restaurante, en el bar o en el hotel.
Antonio: El famoso Café Gafé estaba ya ahí, pero yo creo que, como has dicho, aprovechando el ‘boom’ de la tele, que hasta los chavales saben lo que es una Estrella Michelín, decidimos que era el momento.

 

¿Ha ido a veros algún Chef?

Rubén: Famosos que yo sepa no. Hay un momento durante la función en la que sacamos a unos voluntarios, y una vez en un pueblo cerca de Bilbao sacamos a una chica que era chef.

 

¿Habéis entrenado con algún chef los movimientos del cuerpo para preparar la función?
Rubén: Tuvimos la suerte, con el espectáculo empezando a crearlo, de estar en la cocina del restaurante DiverXO de David Muñoz por un amigo en común. No tanto por ver los movimientos de los chefs sino por ver lo que es la locura de una mañana hasta antes del servicio.
Carlos: Sí que nos hemos visto muchas películas y documentales en los que hay personajes que aparecen y te llama la atención. Nombres concretos no te puedo dar ninguno pero la inspiración es muy amplia.

 

En esa búsqueda de la ruptura con la ‘cuarta pared’ ¿con qué anécdotas os encontráis?
Susana: Tenemos millones de anécdotas. Por ejemplo 666 es un espectáculo que hace un recorrido por las distintas penas de muerte y si vamos a EE.UU, la silla eléctrica fuera, y en Alemania con la cámara de gas hay gente que se iba de la función...
Rubén: Hay días que salen voluntarios encantados y otros en los que les coges de la mano y no hay forma de sacarles.
Susana: Para el tema de voluntarios forzosos tenemos una táctica que es directamente cogerle del hombro (risas), así que de voluntario nada.
Rubén: Hay gente que hace como el avestruz, agachan la cabeza y piensan: Si no lo veo no estoy, si no lo veo no estoy (risas).
Carlos: Una vez tuve que pedir ayuda porque no había forma de sacar a nadie. En los pueblos pequeñitos yo creo que lo pasan peor. Aunque al final siempre se divierten.

 

¿Tenéis algún montaje pendiente de servir a la mesa que se pueda contar?
Susana: Cada dos años sacamos un montaje nuevo.
Rubén: Pero no te podemos decir ni título ni nada porque se gafan, pero hay proyectos por venir maravillosos.


 



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