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Teatro y Danza / Dance & Theatre

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Entrevista

Hovik Keuchkerian. Un obús en el corazón

“Cualquier actor soñaría con representar esta obra. Wajdi Mouawad es un genio”

 

Por Ka Penichet

 

Tras una laureada carrera como boxeador, la fama en el mundo artístico le llegó casi por casualidad hace siete escasos años a través de un monólogo. Confiesa que se guía por instintos y con Un obús en el corazón sintió un pálpito desde el mismo momento en que le propusieron participar en el proyecto. Esta es su primera incursión como intérprete de teatro. Una pieza nada fácil con un texto complejo y lleno de matices firmado por Wajdi Mouawad que conmueve y sacude conciencias.
Con una naturalidad inusitada Hovik Keuchkerian nos relata a través de esta entrevista cómo llegó este proyecto a sus manos y la ilusión con la que se enfrenta a su reestreno en los teatros Luchana.

 

Además de ser coetáneo de Wajdi Mouawad  parece que los dos hubieseis tenido vidas paralelas: nacisteis en el Líbano, desde bien pequeños tuvisteis que emigrar, habéis hecho teatro... ¿Es casualidad también que hayas escogido trabajar este texto?
Para mí el teatro, e incluso la profesión de actor, puedo decir que es un accidente. Nunca pensé que iba a ser actor. Un obús en el corazón es lo primero que hago de teatro y me he enamorado, no sé si del teatro o de esta obra. Para mí es una sorpresa vital porque a medida que han pasado los años es complicado encontrar algo que te sorprenda. Yo creo que Moauwad lo tenía más claro. A mí me llamó un día Santiago Sánchez (director) porque me oyó en la radio y me propuso este texto. Entonces yo ni lo conocía.


¿Has tenido la oportunidad de contactar con él para comentar el texto?
Lo conocí cuando estuvo en Madrid hace unos meses. Tuve la grandísima suerte de intercambiar unas palabras y poder abrazarle. Fue un encuentro maravilloso y al día siguiente lo vi actuar. Le dije que interpretaba a Wahab. Le conté que también había nacido en el Líbano, que mi padre era armenio y mi madre de Navarra... Es un puto genio. Si quieres encabezar la entrevista de alguna manera pon que Hovik Keuchkerian dice que Mouawad es un puto genio (risas).

 

¿Cómo preparas un personaje tan intenso y cómo se lleva vivir todos los días esa intensidad?
Yo creo que me he hecho actor con este montaje. Está siendo un viaje único pero irrepetible. Las funciones desgastan mucho pero como que no eras consciente. Cuando te das cuenta de que ha terminado una función ya estás en la del día siguiente. En teatros del Canal llenamos todos los días y era como “sé que voy a contar una historia muy dura pero a la vez  muy humana”. La preparación viene del trabajo de hace dos años y pico cuando Santiago tenía que encarar la problemática de entrenar a un tipo que no había hecho teatro nunca, que era cómico y con un texto así. Al principio fue muy duro, imagino que para él también. Ahora ya nos reímos pero había muchas cosas que no le entendía, que no sabía lo que quería. Era muy complicado, salir del mundo de la comedia del actor al uso para encarar un monólogo dramático con cuatro narradores, con once personajes, con esa intensidad constante y todo eso sin entrar en la complejidad del texto. Salió y trabajamos como cabrones. Ahora estamos en un punto en el que tenemos la sensación de que tenemos un juguete que mola.


Viniendo de un mundo cómico, debe ser emocionante salir de la función y encontrarte con un público tocado
Yo tiro de luz de sala clara porque me gusta ver a mi público. Cuando estoy interpretando al narrador me gusta contar la historia al público porque básicamente lo que soy es un contador de historias. Lo que es fascinante de El obús es el clima que se genera durante la obra  porque eres consciente de que la gente está entrando. Yo creo que ni ellos son conscientes de que eso está pasando.  Para mí es un regalo. Creo que una obra que cualquier actor soñaría con representar. Siento que cada vez que me bajo del escenario, después de cada función soy mejor tipo, mejor actor sin duda ninguna. No me queda otra que estar super ilusionado con esto.


El texto trata de temas muy actuales como la emigración, los efectos de la guerra, el exilio….¿Consideras que el mundo está envuelto ya en una tercera guerra mundial?
Es que si juntásemos todas las guerras que han existido yo creo que el mundo ha estado en guerra desde que es mundo. La verdad es que llevamos a ostias desde que pisamos la tierra, lo que pasa es que ahora somos muchos y hoy te enteras de las cosas.  Por eso el texto de Moauwad es universal  tanto en el contenido como en la temporalidad.


¿Te sientes más cómodo haciendo reír o provocando emociones profundas y sentidas?
Bueno es que para mí la risa es uno de los sentimientos más profundos que existe. La verdad que me siento cómodo en las dos posiciones pero siento un reto muchísimo más grande, siento mucha más raza muchas más ganas de salir y pisar el escenario con Un obús en el corazón.


Te has propuesto brillar en todo lo que haces (boxeo, comedia, interpretación...). ¿Me lo parece o eres un perfeccionista?
El objetivo no es brillar porque las cosas en las que no lo logras no te enteras porque no interesa. La perfección tampoco es un objetivo. Si a mi me gusta cómo huele algo voy. Si me empieza a gustar cómo huele otra, voy a por la otra y ya que voy, voy a ir con todo. El paso uno es que a mí me motive, me ilusione y que yo vea una necesidad de sobreponerme y de crecer. De conocer una parte mía que me enriquezca como experiencia.


Esta función ha pasado con éxito por el Alfil, teatros del Canal y ahora se estrenará en los Luchana. Son teatros con un perfil de público muy distinto. ¿Qué crees que tiene que engancha a todo tipo de espectadores?
Es un texto muy humano así que si el espectador da el paso de ir y pone la pelota en nuestro tejado…no quiero pecar de soberbio pero yo creo que es muy difícil que no te haga palpitar mucho, mucho, mucho...
 



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